Viaje a la India

Después de muchos años de desearlo y sentir que estaba “preparada”, llegó el momento. Para mi cumpleaños mi hija y su padre me sorprendieron con un regalo muy especial, un viaje a la India con fecha abierta. Hoy del viaje ya solo me queda la maravillosa experiencia y dulce recuerdo.

En el mes de febrero, cogí un avión rumbo a Gokarna, un pueblo situado al noroeste de Karnataka al sur de la India. Es un pueblo pequeño sumergido en un mar de palmeras, sus playas son ideales si lo que buscas es paz, introspección y conexión con la jungla y el océano.

Gokarna significa oreja de vaca y es un punto de peregrinaje religioso. Aquí se encuentran varios templos religiosos hinduistas. Mahabaleshwara es el templo más grande y más importante para los creyentes y, a excepción de la mayoría de los otros templos de Gokarna, en este los extranjeros sí podemos entrar.

 

 

 

Ese fue mi único destino en India, aterricé en Goa y esa misma madrugada tome un coche dirección a la ciudad santa de Gokarna. Escogí este destino porque allí estaba mi maestro Marco Aicardi, quien lleva años viajando a la India.

y a pesar de sentir que estaba preparada para ir a India, para la primera vez quise estar en un lugar donde me sintiera contenida o protegida, sentir que tenía un punto de apoyo.

Como dice la teoría, es mejor no tener expectativas para evitar desilusionarte, pero tratándose de un viaje tan importante cuesta mucho no caer en la trampa.

Solo que ahora desde la distancia puedo ver que las desilusiones y sorpresas eran necesarias para el crecimiento. Puedo sentir dentro de mí que algo cambió para darle lugar a una nueva dirección, esta experiencia ha marcado en mí un antes y después.

Coincidiendo con varias personas, India no deja indiferente a nadie, te mueve, te remueve, rompe esquemas, te sensibiliza, te enseña un poco mas de quien eres…. Como explicaba antes, eso de no tener expectativas cuesta y más si te vas a India, yo tenía unos cuantos miedos, por eso atraje que todas las recomendaciones de precaución girasen en torno a ese temor.

El resultado fue que los primeros días estaba bloqueadísima, estaba en modo supervivencia. Muerta de miedo con respecto a la falta de protección sobre el sexo femenino en cuanto a los abusos físicos, miedo con beber agua de allí, de no comer nada crudo, del picante, etc, etc… Me fui con la intención de profundizar con mi práctica y la filosofía, a estar en paz conmigo misma.

Los primeros días parecía que todo estaba en esa línea, tenía el hospedaje cerca de la shala, hacía las practica por las mañanas y luego durante el día tocaba descubrir y conocer la ciudad sagrada.

Pero la verdadera experiencia comenzó cuando cambié el hospedaje… Me recomendaron que no tenía sentido pagar 5 veces más caro cuando podías dormir casi en las mismas condiciones por una cuarta parte, así que acepté mudarme, pero lo que no tuve en cuenta fue la ubicación …..

Después que me mude caí en la cuenta de que ahora me encontraba en la zona interior por donde debía de cruzar unos campos de cultivos y luego caminar 15 minutos por la playa… Quizás os preguntareis por que tanto problema?  

El problema para mí no era la distancia, sino el hecho de tener que hacer ese recorrido sola por la noche… mi mente de Spielberg comenzó a trabajar y recrear unas películas de terror, me daban ganas de llorar y subirme al avión para regresar a Barcelona… Imaginar cualquier situación desagradable ya sea con un hombre o con los animales que rondaban por ahí, serpientes, ratas, ranas, me aterraba.

Pero ya estaba hecho y no podía cambiar, por lo pronto intente llevar el día lo más tranquila que pude, sin pensar mucho en ello, decidí salir a cenar, aunque por un momento se me cruzó por la cabeza quedarme en la habitación sin cenar, con tal de no tener que andar sola, me fui a un chiringuito de la playa donde esa noche se celebraba una fiesta, creo que era la única persona que estaba cenando sola, a mi alrededor se veían mesas de grupos de amigos o parejas. Por lo pronto, una vez que terminé de cenar, me hice de tripa corazón como se dice y me levanté para irme, en ese momento el camarero de ahí me pregunta a donde me iba, le contesté que me iba a dormir y él me dijo que ni hablar, que me quedara… Yo le expliqué que estaba sola y eso para él no era un problema, dijo ven que te presento a unas amigas y me llevó a una mesa con un grupo mujeres de diferentes nacionalidades y edades.

Eso es otras de las cosas que descubrí en India, nunca vas a estar sola, siempre conocerás gente, que están de paso igual que tu. No se por que pero acepté, creo que cualquier propuesta era mejor que la de tener que cruzar un campo de cultivo sola

 

Estuve hablado con dos mujeres, una de ellas, Mary, de avanzada edad, oriunda del Reino Unido me explicó que estaba asustadísima porque tenía que irse a su hotel y le daba pánico ir sola de noche, me confesó que sería capaz de quedarse a dormir en el sofá del restaurant, por lo visto no era la única peliculera, éramos dos sufridoras que nos habíamos atraído, por lo tanto decidimos que iríamos juntas a pesar de que cada una vivía en lugares opuestos, la otra mujer, con la que estuve hablando era la novia del DJ y era de Francia, ella estaba un poco de relaciones públicas,  iba y venía, y en una de esas regresa para llevarme a otra mesa donde me presenta a un grupo de chicos. En cuanto los escuché hablar en Argentino me sentí como en casa, parecía que estaba con mi hermano, mi primo… no lo podía creer!

Porque casualmente esa mañana le había preguntado a Marco si allí se solía ver latinos, y él me dijo que no. Enseguida me puse hablar en argentino con mi compatriota, le expliqué mi situación y aún recuerdo como me llenaron sus palabras cuando me dijo que estuviera tranquila que no pasa nada y que si yo quería él me acompañaba a casa, y  no solo eso, ellos  vivían en la misma dirección de donde tenía que ir  Mary…… ya estábamos a salvo, el Angel de la guardia Miguel apareció para protegernos… Sentía que me había salvado la vida.

 

Al otro día había quedado con ellos en Kudle Beach, una playa con un ambiente hippie, a una hora andando por la playa, tenía que pasar el templo de donde se recogía el agua para beber y luego cruzar la montaña. Allí por la tarde se monta una especie de feria hippie que encuentras desde las típicas pulseras con piedras, colgantes, comida, bebidas, masajista, peluquero, vidente, sanadores holísticos, música y hasta Acroyoga. Resultó ser que estos chicos eran un grupo de artesanos que viajan por todo el mundo, amigos la mayoría, que coincidieron en India para comprar material y hacer la producción…

No lo dudé ni un segundo, me mude a esa “isla” como yo solía decirle, ya que la playa estaba entre dos montañas y daba la sensación de isla… A partir de ese momento fue cuando comencé a disfrutar de mi viaje, por las mañanas nos levantábamos pronto para ir caminando durante 1 hora a orillas del mar hasta llegar a la shala, casi siempre se apuntaba alguien para hacer yoga, luego desayunábamos bien rico, porque como ya se me habían ido los bloqueos ahora comía de todo! Fruta fresca y bebía el agua local que traían del templo.

Con ellos la convivencia fue muy enriquecedora, podíamos estar haciendo juegos de niños mientras esperábamos para cenar a estar charlando horas como si nos conociéramos de toda la vida, compartiendo experiencias, confesándonos secretos, nos reíamos tanto, eso es lo que mas me gustaba, reírme de todo y todos incluida a mi misma… tomábamos mate, era muy loco estar en India bebiendo mate, por si no lo saben es una bebida típica de Argentina.

Alguna que otra manualidad he aprendido con ellos, había tiempo para todo, y faltaba tiempo para mas experiencias…. Con ellos viví la parte práctica de la teoría que para ser feliz no necesitas nada externo, todo está dentro de ti, la actitud lo es todo….

Gracias Miguel, Felipe, Christopher por regalarme tantos recuerdos bonitos.

 

 

Y a todos los que también formaron parte de esta experiencia: Ana, Daiana, Omar, Marco, Eve, Maiya y en especial a Cez, mi amiga que desde la distancia estuvo conmigo en esos momentos duros…

Escrito

Natalia Melina Evangelista

Editor of the Section: Una yogini del siglo XXI | Yoga Teacher | Fashion Stylist

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